Llevo tiempo sin añadir nada al diario de abordo. En este tiempo ha pasado el covid (dónde se fueron esos dos años), he leído muchísimos libros, he vuelto a las artes marciales y he escrito tres novelas.
Sí, tres.
Pues hoy, por fin, las he dado por terminadas y decidido que paso a otra cosa. No prometo que no no volveré a visitarlas algún día. Pero hoy, paso pagina y empezaré un nuevo proyecto (ojo, haré spoiler un poquito más abajo)
¿Sabéis esa sensación de que no se acaba nunca? Que siempre hay algo por corregir una idea por afinar, una trama por mejorar. Un personaje que no es redondo… Falta atmósfera.

La primera novela que acabé, lo hice en Fast Fiction Penny (novela por fascículos-descatalogada) y con el itinerario de escritura del Ateneu. Se llama Atari y es la historia de los personajes del juego de mesa Mythgate que publiqué en GDM Games. El mundo: un egipto casi steampunk. Los personajes con los que jugué cientos de partidas del juego se merecían una gran aventura.

La segunda, estoy muy orgullosa de ella, Ogacihc. Una historia tipo cozzy mistery en que la que Velma, nuestra detective aficionada, intenta hacerse un hueco en el mundo de las leyes para cambiar la suerte de su raza. La he presentado a una editorial, ojalá tenga suerte y pueda ver la luz algún día.
La tercera, es un encargo especial. Aún no puedo explicar mucho más. Solo diré que es la 3º entrega de una saga escrita a 4 manos. Con un sensei y escritor que muchos conocéis.

Os prometí un spoiler. Os dejo una pinceladita: una sociedad nómada, la caravana espacial recorre galaxias para no agotar los mundos. Tienen un problema, la herrumbre, un hongo que se propaga por la vibración del sonido. Por lo cual tienen motores especiales, naves insonorizadas, trajes aislantes para bajar a las fábricas y la música está prohibida hace siglos. Los protas: Eme y Sato, son contrabandistas de instrumentos y tienen una banda de rock.

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